Esto NO es un diario

On my heartbeat radio~~
Mauricio Martinis

Collorario numero 1: Nunca dejes que un poeta te enamorare, son mas factuales de mentir que un ladron de valentinas y probaran ser unos ignorantes del desempeño y sentimiento humano de tanta palabreria que se esconde entre oreja y oreja.

No sé se dormir y ser feliz o seguir estudiando.

Me pregunto si realmente me lees. 

Soñé que usaba un vestido celeste cortito con “mucho vuelo” como dice mi mamá, flats doradas a juego, mi cabello estaba peinado como nunca. Tú pasabas tomado de la mano de quien nunca tiene cara. Mil llamadas y ninguna contestada, mensajes al cielo y al infierno, no sé que quería, cuál era la urgencia, hasta que pasan las ansias… amigas decorando los suelos con hojas gigantes de otoño, jugando a tomar fotografías, tenia un vestido Zoey Deschanel, exposiciones de medicina y papel de china como día de los muertos, el viento despeinándome y tirando más hojas de los arboles con las cuales jugar, se acaba el tiempo, tu paso al andar de regreso, tus ganas de usar mi vestido, mi miedo y el proceso de ignorarnos uno al otro ya que quién no tiene cara nos esta viendo, me di cuenta que si tuviera que vivir en una isla desierta, la elegiría a ella, de las cosas que te pido hay muy pocas que son realmente importantes, vivir a la expectativa no es lo mio a pesar de mil vestidos.

Debería escribir pero realmente no sé que decir. Tengo todas las ideas revueltas, que si la arteria eferente, el flujo sanguineo, entrada de potasio y sodio, despolarizaciones. Espero algo extraordinario y tal vez un día despertarme decidiendo que no vale la pena, tal vez, realmente no vale la pena, qué sé yo, una alcalosis metabólica. Espero algún día encontrarte extrañándome, las ideas de los locos de ahora. Tomemos alcohol, uno para que me ames hoy, uno para que me ames mañana. No, mejor no brindemos por eso, no hay que desear cosas que realmente no quieres que sucedan. Mejor quedémonos en silencio leyendo deseando mundos diferentes que también yo quiero estar enamorada lejos de casa.

No se siente como casa.

De decepciones, las tuyas.

Es muy temprano para decir “te amo”.

Antes de que se termine el día te haré tres promesas, dos las cumpliré y una la olvidare o viceversa. Le rezare al karma, al ying yang, a cualquier entidad que sea capaz de escucharme y a la cual sea capaz de aferrarme, tal vez al santo sacramento. Dejar de pensar en si mismo, y en dos, representar un papel secundario y desarrollar historias donde el protagonista no sea nadie mas que el del fondo de la historia, aquel al que nunca se le presto atención en el libro pero que salía como un librero, un vendedor del periodico, un zapatero. Ah si, las tres promesas pero se me acaba la pila, las ganas y fuerzas de escribir, despues que aun no se acaba el dia.